lunes, 28 de mayo de 2012

Viaje a la semilla “mirando los ojos del niño que fui, siento vergüenza no haber actuado a tiempo”


Habitantes del tiempo, el viento, hermanos y hermanas del arco iris, testigos de cómo destilan gota a gota los ríos imponentes del amazonas, abrazados a las  montañas, las nubes acariciando nuestras rodillas, con la mirada sola apretamos en las manos los lagos sagrados, los salares siderales, los océanos infinitos, la multitud de bosques agazapados unos a otros. Desde la cuna, el centro, el ombligo del mundo andino, como niños empujamos con alambres las ruedas del Teatro Camión, nos enrumbamos hacia tierras cariocas con los brazos abiertos sedientos de apretar el corazón en el pecho de otros, para sentir el latir común que nos hace iguales a pesar de ser todos diferentes. Viajamos al encuentro de esos otros que nos definen, nos reafirman, viajamos al centro de la semilla, hacia nosotros mismos a través de la mirada de ellos y ellas. Viajamos miles de kilómetros para recorrer la larga distancia hacia el universo interior escondido y olvidado, reclamando tímidamente ser reivindicado.

La CARAVANA POR LA VIDA  es una travesía del Teatro TRONO, también conocido como Fundación COMPA – Comunidad de Productores en Artes. Aventura artística comunitaria con la misión de llevar un espectáculo teatral e instalaciones artísticas, que exponga los moretones en el cuerpo, las llagas, heridas, tatuajes, cicatrices, huellas, que la modernidad ha sellado en la memoria corporal. Somos un lienzo, un territorio donde se han grabado, las miles de batallas ocurridas en cada rincón del planeta, al mismo tiempo somos portadores de las esperanzas más recónditas, los sueños, aspiraciones, luchas más encarnizadas. Nuestro cuerpo es la síntesis de la historia humana, de la civilización, del cosmos. Somos los dioses que pugnamos entre si, por la supremacía, por poder, aun somos primitivos en este sentido, porque el más común de nuestros sueños, que es un bienestar común anida golpeado, vapuleado, en un recóndito lugar de nosotros. Nuestro cuerpo es la memoria del pasado y del futuro. Somos huellas dejando huellas.

La modernidad construida que ha cosificado absolutamente todo, nos ha hecho presas de sus encantos. Hemos construido nuestra propia cárcel, y no podemos salir de ella, la hemos sellado con infinidad de cerrojos, tan seductores que nos limitamos a sonreir ante sus hechizos voluptuosos.

Pero la fuerza interior erupciona y emerge reclamando a gritos dar paso al escondido humillado. Nos vemos al espejo y nos reconocemos solo cuando somos capaces de mirar los ojos de otro hechizado, de otro cuerpo mutilado, de otro manojo de moretones, de otro colonizado. Ese reconocimiento, de cuerpo a cuerpo es un paso de miles de años de encierro. El abrazo hace estallar todos los candados. No existe seguridad titánica que pueda ante la fuerza de la ternura. Por eso el viaje hacia el otro, es el viaje profundo a nosotros mismos, el viaje a la semilla, que es el germen de la liberación de todas las cadenas y opresiones edificadas para anular a las personas. La semilla más profunda que es el propio cuerpo, la semilla del cambio donde germinamos otro mundo posible. Lo contenemos, por eso démonos una oportunidad de existir plenamente.
Jorge Blandón, Celio Turino, Ines Sanguinetti, Rodolfo Nome, Estela Paredes, Eduardo Balan, Adhemar Bianchi, Enrique Cisneros, Marcelo Palmares, Reinaldo Santana, Geo Brito, Jose Luis Garcia, Rasia Friedler, Jorge Melguizo, Victor Soto, Julio Monje, Olman Briceño, Ivan Nogales, ufff y tantísimos artetransformadores tenemos el cuerpo apretado y atravesado de tanta humanidad, de colectivos agolpándose y viceversa, los colectivos ampliando quimeras hacia el infinito comunitario donde somos una partecita diluyéndose en esa explosión de sueños.
Todos y cada uno física o espiritualmente somos parte de esta Travesía del TEATRO TRONO, de Copacabana a Copacabana. Miles de kilómetros hilvanando puntos de cultura, de dignidad, esperanza, lucha. No viajamos solo carreteras contando distancias en miles de kilómetros, que también serán parte del cuento, estamos rediseñando una nueva cartografía del siglo XXI, un nuevo mapa con nuevas capitales de dignidad, nueva política, nueva ética. Nuevas a una determinada vista pública, viejas reservas morales de la humanidad y el planeta. Ahora todos somos TRONO y cartógrafos del siglo XXI.
Somos los defensores del futuro, sin lugar a dudas. Reclamemos nuestro derecho a existir como tales.
Desde mi Punto de Cultura en El Alto de La Paz a 4000 metros sobre el nivel del mar, quiero saltar y abrazar la luna, de tanta pasión y fuego que esta comunidad me ha regalado.
Empezamos esta Caravana.

Teatro TRONO
Mayo del 2012

CULTURA Y NATURALEZA ES CULTURA VIVA